¿Fin o principio?

Las abejas se mueren a cientos desde esta primavera. Caen aturdidas y sufren convulsiones, se retuercen de dolor literalmente, hasta que pierden la vida. Sé que sería más piadoso matarlas, pero, la mayoría de las veces, me resulta imposible pisarlas y acabar así con su sufrimiento porque siento que las privo de la oportunidad de sobrevivir, de superarlo, a pesar de saber con certeza que no será así. Supongo que lo hago más por la supervivencia de mi esperanza que por la suya.

Sé que lo más fácil sería mirar hacia otro lado, olvidarme, pero la responsabilidad y el amor que siento hacia nuestro mundo genera un compromiso en mí que trata de un toma y daca simple: por el hecho de nacer en este planeta y poder abastecer a nuestra progenie y a nosotros mismos estaría bien que, a cambio, nuestro comportamiento fuese sensato, consciente y consecuente con el impacto medioambiental que nuestras acciones pueden traer consigo. ¿No creéis? Este es el pensamiento que me impide no reflexionar sobre la implicación que mis acciones del presente tendrán en el futuro de mis hijos y de mis nietos y eso me empuja a no quedarme de brazos cruzados mientras las abejas se mueren, el Ártico se derrite o el pulmón natural de nuestro planeta desaparece sin dejar rastro. Las abejas caen envenenadas a las puertas de mi casa, pero que yo no vea morir a la selva o que no pueda escuchar el crujido sordo del hielo romperse por las temperaturas elevadas que el cambio climático trae consigo no quiere decir que no me ataña o que, tarde o temprano, de uno u otro modo, no llegue a afectarme, como ya lo hace de hecho. Siria está lejos y su guerra ha llegado hasta nosotros en forma de refugiados hambrientos no solo de comida sino de compasión, amparo y ayuda, envueltos en la desesperación que rodea siempre a las guerras, llamando a nuestra puerta blindada, insonorizada y enorme que los aísla de nuestro bienestar, de nuestra burbuja, que los torna invisibles y nos vuelve insensibles a nosotros.

refugiados siria httpswiderimage.reuters.com,photographer,umit-bektas

El cambio climático se ha hecho adulto delante de nuestras narices, ha duplicado sus proporciones y sus efectos en apenas un suspiro y lo que más escucho decir a la gente (incluidos meteorólogos que deberían haber empezado a advertirnos y a poner en alerta hace ya muchos años) es: ¡Pero qué buen tiempo hace, qué estupendo que haga sol y no llueva! (Aunque llevemos meses de sequía) ¡Qué bien que no haga frío! (A pesar de estar en pleno invierno); y frente a estas afirmaciones yo no puedo hacer otra cosa que pensar hasta qué punto el ser humano es ignorante y superficial o superficial e ignorante – no sé qué adjetivo debería tener prioridad, qué es consecuencia de qué o si es un todo indivisible porque el que es superficial siempre es ignorante y el que es ignorante siempre es superficial – , pero la vida en este planeta corre verdadero peligro y quizá nuestros padres no vivan la crisis del agua potable, sin embargo, nosotros sí la viviremos y nuestros hijos y nietos no solo la vivirán sino que la padecerán, convivirán con ella el resto de sus días si nadie lo remedia, si nosotros no somos capaces de darle una solución factible a esta situación sin necesidad de destrozar ecosistemas con trasvases o construcciones de pantanos.

artico greenpeace.org

Está bien vivir el presente, amigos y amigas, disfrutar de las pequeñas cosas, pero no es moralmente aceptable ni éticamente correcto ni responsable ni sensato vivir como si no existiese el futuro, como si nuestras acciones no tuviesen consecuencias, como si nada importase excepto nuestra propia felicidad y nuestro placer más inmediatos. El edonismo no es una corriente filosófica admirable, no desde mi punto de vista, no sé si del vuestro. No seamos edonistas, miremos más allá, más lejos. Imaginemos una selva exenta de peligro, unos bosques frondosos tanto en flora como en fauna, unos mares y océanos limpios, sin islas-continente de plástico flotando en sus aguas, unos ríos cristalinos, sin la espuma de la contaminación manchando sus orillas…

Hay un artículo de Leopoldo Abadía: “¿Qué mundo vamos a dejar a nuestros hijos? Me importa muy poco” con el que no estoy totalmente de acuerdo. Habla de la responsabilidad de los padres para con sus hijos, de criar a buenos ciudadanos, de que si el niño o la niña sale “buena” persona es en un 97% gracias a los padres y de que si sale “mala” persona el 97% de la responsabilidad también es de los padres. Quizá yo no diría un porcentaje tan alto puesto que la sociedad en la que vivimos influye más de lo que nos gustaría, al menos a mí y a algunas personas más (¿eh?), pero estoy de acuerdo con esa afirmación.

leopoldoabadia.com

Con lo que no estoy de acuerdo es con la parte en la que dice que no le importa mucho el futuro que va a dejar a sus hijos o nietos en cuanto a que sus padres tampoco se preocuparon del futuro que le dejaron a él porque ni siquiera sabían qué le estaban legando. Hay cosas que no puede predecir el común de los mortales, como la mayoría de las guerras o catástrofes naturales del tipo huracanes, tornados, terremotos… Pero los estados sí están capacitados para esto y, ahora, en los tiempos que corren, nosotros ya somos capaces de adivinar que el futuro estará lleno de sequías o lluvias torrenciales, por ejemplo, que tenemos el deber de prevenir, pero ese nosotros representa más bien a los gobiernos que son los que pueden crear leyes preventivas, dar subvenciones a los agricultores que planten cultivos de secano en zonas de secano y no cultivos de regadío en zonas de secano (véase la Comunidad Valenciana, por ejemplo) o a los que utilicen productos naturales o sustituyan los pesticidas por maneras menos perjudiciales para el medioambiente como a las mariquitas contra el pulgón. Decir que nuestros padres o nuestros abuelos no nos procuraron un futuro sin guerras solo es una excusa para no tener que esforzarse en hacer nada en absoluto ahora que les toca a ellos (a nosotros). Nadie habla de irse al Ártico, abandonar a la familia y plantar allí un campamento hasta que nos hagan caso. No hablamos de vivir en una tienda de campaña para no hacer un malgasto energético o de dejar de usar el agua de manera drástica. Hablamos de colaborar desde nuestras posibilidades. Es evidente que habrá gente que podrá contribuir de manera más diversa y gente que, por sus circunstancias, no pueda contribuir en tan gran medida, pero todo lo que hagan unos y otros será igualmente válido y valioso (llevar bolsas de plástico en las salidas al campo o a la playa para no dejarlo todo perdido de basura y tirarlas luego al primer contenedor que veamos es algo que está al alcance de todo el mundo) porque es una cuestión de todos el que procuremos un futuro mejor no solo a nuestros hijos sino a nuestro planeta y no creo que sea ni una idea descabellada ni loca ni inalcanzable.

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Por favor, seamos amantes del mundo en el que vivimos, en el que crecen o crecerán nuestros hijos e hijas y en el que también lo harán nuestros nietos y nietas. Seamos amantes hasta que la muerte nos separe, pero no la de la Tierra, sino la nuestra, la de los seres que la habitamos, dando paso a nuevas generaciones de seres, esperemos, mucho más inteligentes que nosotros y mucho más sabios. Ese es el plan o debería serlo, según el devenir NATURAL de las cosas en la vida. Deseemos y hagamos que esto sea el principio de la historia y no el final.

Espero vuestros comentarios, deseando que sean esperanzadores porque sé que hay mucha más gente como yo ahí fuera, como nosotros, que también se pregunta qué estamos haciendo, hacia dónde vamos y cómo podemos impedir que el color negro tiña finalmente de oscuridad el que debería de ser el más colorido de los horizontes.

Aquí os dejo unos enlaces a páginas muy interesantes y entretenidas que os ayudarán a dejar una huella ecológica menor. Espero que os gusten y os resulten tan útiles como a mí:

HOGARES VERDES: Consejos sobre cómo comprar electrodomésticos, cómo mirar las facturas de la luz y el agua, cómo tener una casa más eficiente energéticamente hablando y ahorrar…

https://hogares-verdes.blogspot.com.es/

ESTURIRAFI: Moda ecológica, consejos, manualidades reciclaje, artículos sobre “belleza ecológica”, ciencia y medio ambiente, viajes… Revista on line gratuita “ECO ECO”…

http://www.esturirafi.com/

SIN PLÁSTICO: Tienda on line donde venden de todo menos plástico. También se publican artículos sobre cuestiones relacionadas y de interés público.

http://www.sinplastico.es/

HIGÍA ECO: Tienda on line de productos de limpieza ecológicos.

http://higiaeco.es/

BASURILLAS: Agenda cultural sobre actividades de reciclaje y más. Reinventa y reutiliza.

http://www.basurillas.org/

EL BLOG VERDE: Ecología, cuidar el planeta, energía.

http://elblogverde.com/

DÓNDE RECICLO: Aunque no es un blog español nos orienta bien a este respecto.

https://www.dondereciclo.org.ar/

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El Topo
El Topo
Si observas mis ojos en la penumbra los verás de color azul, a veces gris. Si lo haces a la luz del sol, mi mirada se tornará verdeagua. El amarillo pálido de mi pelo de hoy contrasta con el castaño oscuro de mi pelo de ayer y mi piel, pálida durante tres de las cuatro estaciones, se vuelve café con leche al calor del verano. Soy Patricia (el Topo) y quisiera creer que un mundo mejor es posible. Con ese sueño me duermo y esa es la esperanza que cada día me hace despertar. En mí despiertan las letras que acentúan mi vida y le dan sentido: M, D, J… En mí nace el arte que desembocará aquí para vosotros y que, espero, confluya con vuestros pensamientos e intereses. En mí empieza y acaba este Agujero que espero que sea tu hogar durante mucho tiempo.

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